En una tarde marcada por los recuerdos y la calidez comunitaria, la Biblioteca Municipal José Ingenieros fue el escenario de la presentación del nuevo libro de la autora, quien compartió vivencias entrañables y escritos guardados durante décadas.

Este lunes 17 de agosto, en horas de la tarde, la comunidad de Rufino se congregó en las instalaciones de la biblioteca municipal para acompañar a la escritora María Esther Cabrera, en el lanzamiento de su segundo libro. A sus 84 años, la autora conmovió a un nutrido público al revelar una obra íntima que recopila profundas observaciones de toda una vida.
La obra, titulada «Cuentos de verdad», se aleja de la ficción tradicional. Según detalló la propia autora durante la velada, los relatos no son historias inventadas, sino vivencias auténticas y personajes reales que captaron su atención a lo largo de los años.
Entre sus páginas cobran vida figuras cotidianas que dejaron una huella en su memoria, como un trabajador rural y Lucía, una joven vendedora de flores de Buenos Aires.

De las hojas amarillas a la publicación
Durante la presentación, la escritora compartió con el público su particular historia con la literatura:
• Cabrera confesó llevar 70 años escribiendo, una pasión que mantuvo a escondidas durante gran parte de su vida.
• Sus primeros textos permanecieron ocultos entre diarios, en hojas amarillentas que incluso sufrieron el deterioro del paso del tiempo.
• Fue gracias a la sorpresa y el impulso de amistades cercanas, como su amiga Iris, que decidió dejar atrás la vergüenza para finalmente publicar su trabajo.

Un fuerte lazo con los vecinos de Rufino
A pesar de residir actualmente en un paraje montañoso y solitario, y de atravesar momentos familiares complejos dedicándose al cuidado de su esposo, su hijo y su nieto, Cabrera expresó una profunda emoción al reencontrarse con su gente. La presentación contó con la asistencia de numerosos amigos, vecinos y profesionales locales, a quienes agradeció afectuosamente por su presencia.
Para coronar el encuentro, la autora deleitó a los presentes con la lectura de algunos de sus poemas y escritos, abordando temas universales como la fuerza inquebrantable del amor y la majestuosidad de la montaña. El momento más nostálgico para los rufinenses llegó cuando dedicó unas emotivas palabras a los niños que vio crecer y jugar en las calles del barrio Cibeli y en el histórico taller de su marido.
El evento demostró que, más allá de presentar un libro, la jornada fue el testimonio vivo de una mujer que encontró en la escritura el refugio y la herramienta perfecta para transformar la vida cotidiana en arte.

María Esther Cabrera emocionó a Rufino con la presentación de su segundo libro: «Cuentos de Verdad»
El pasado lunes 17 de agosto por la tarde, la Biblioteca Municipal José Ingenieros de nuestra ciudad volvió a abrirle sus puertas a la escritora María Esther Cabrera, quien a sus 84 años presentó oficialmente su nueva obra titulada «Cuentos de Verdad».

Cabe destacar que este es el segundo encuentro de la autora con el público rufinense, ya que el año pasado había visitado esta misma institución para presentar su primer libro de cuentos, consolidando así su vínculo literario con la comunidad.
En una jornada marcada por la cercanía con vecinos y amistades, lo más sobresaliente del encuentro fue la confesión de la autora: lleva 70 años escribiendo, pero durante gran parte de su vida mantuvo sus textos escondidos por pudor, guardando sus escritos en hojas que se fueron volviendo amarillas con el tiempo.
Sobre «Cuentos de Verdad», Cabrera aclaró que no se trata de historias inventadas, sino de relatos basados íntegramente en experiencias y personas reales que cruzaron su camino. Para ilustrarlo, compartió con los presentes emotivas lecturas, incluyendo la historia de Lucía, una niña vendedora de flores en Buenos Aires, y descripciones de la montaña frente a la cual reside actualmente.
El momento más sentido de la tarde resonó fuertemente a nivel local, cuando la escritora dedicó unas cálidas palabras y recuerdos a los niños que vio crecer y jugar en el entrañable barrio Cibeli y en el taller de su familia, coronando una presentación llena de nostalgia y amor por su gente.







