En el aspecto positivo, la carne vacuna es un pilar fundamental para la economía del país, ya que lidera la generación de empleo agroindustrial con más de 519.000 puestos de trabajo, representando el 12% de ese sector. Además, aunque hubo bajas recientes, los valores de la hacienda siguen siendo atractivos a nivel histórico para quienes producen.
Por el lado negativo, hay señales que generan preocupación. El precio del ternero sufrió una caída del 6,14% durante octubre. A nivel internacional, las compras de carne desde China cayeron fuertemente, con un 55% menos en septiembre respecto al año anterior. En el ámbito local, las lluvias excesivas en el Litoral amenazan con forzar ventas anticipadas de animales, lo que podría desequilibrar el mercado.
Para el bolsillo del ciudadano, el dato más relevante está en las góndolas: durante septiembre, la carne vacuna alcanzó un precio promedio de $18.514 por kilo. Para quienes buscan cuidar sus gastos, las alternativas fueron el pollo, a $4.954 el kilo, y el cerdo, a $9.388. Cabe destacar que, mientras la carne vacuna subió apenas un 0,5% en ese mes, la inflación mayorista general fue del 3,2%.
En conclusión, el rumbo actual del sector es mixto. Su estructura es favorable gracias a la fuerte creación de empleo y a que sostiene valores de base altos. Sin embargo, a corto plazo enfrenta vientos en contra que limitan su crecimiento pleno, derivados de la inflación, el exceso de lluvias y una menor demanda desde el exterior.






