El Tribunal de Rufino impuso tres años de prisión condicional y más de siete años de inhabilitación para conducir a Diego Vázquez y Francisco Ayestarán. Ambos circulaban con exceso de velocidad al momento del impacto que terminó con la vida de la joven en 2021.


A casi cinco años del trágico siniestro vial que conmocionó a la comunidad, la justicia dictó sentencia en el caso por la muerte de Giuliana Yngelmo. En el marco de un juicio oral y público, los dos conductores involucrados, Diego Alexander Vázquez (28) y Francisco Guido Ayestarán (23), fueron condenados como autores paralelos de homicidio culposo agravado.

La sentencia
El juez Leandro Martín dispuso para ambos una pena de tres años de prisión de ejecución condicional. Esto significa que, aunque no irán a prisión efectiva de inmediato, deberán cumplir estrictas reglas de conducta para mantener su libertad. Asimismo, se les impuso una inhabilitación especial para conducir vehículos por el término de siete años y dos meses.

Como parte accesoria de la condena, la justicia ordenó el decomiso de los vehículos que manejaban al momento del hecho: un Volkswagen Gol Trend y una camioneta Chevrolet S10.

Un cúmulo de negligencias
Durante el debate, el fiscal Mauro Menéndez reconstruyó la madrugada del 13 de noviembre de 2021. Según la investigación del MPA, el siniestro ocurrido en la intersección de las calles Cobo y Catamarca no fue un accidente fortuito, sino el resultado de múltiples transgresiones a las normas de tránsito por parte de ambos sentenciados:

Diego Vázquez: Conducía el VW Gol Trend a más de 62 km/h (en una zona de 40 km/h) y carecía de licencia habilitante. Además, ingresó a la bocacalle sin reducir la velocidad ni ceder el paso a quien circulaba por la derecha.

Francisco Ayestarán: Manejaba la Chevrolet S10 con un nivel de alcohol en sangre de 0,52 g/l y a una velocidad mínima de 80 km/h. Al llegar a la esquina, actuó con la misma imprudencia que Vázquez, lo que derivó en la colisión.

El fatal desenlace
El impacto fue de tal magnitud que la camioneta en la que viajaba Giuliana realizó un «semitrompo», golpeó un árbol y volcó lateralmente hasta quedar detenida contra una vivienda. La fiscalía remarcó que ninguno de los conductores exigió el uso de cinturones de seguridad a sus acompañantes; Giuliana falleció en el acto dentro del habitáculo.

Con este fallo, la justicia local cierra una etapa procesal clave, calificando la conducta de los condenados como una negligencia agravada por el exceso de velocidad (más de 30 km/h por encima de lo permitido), dejando un precedente sobre la responsabilidad compartida en siniestros viales urbanos.